miércoles, 7 de marzo de 2012

¿Tienes fuego?

     Labios carnosos, sensuales y húmedos que se cierran en torno de un objeto cilíndrico, que lo acarician, lo chupan y succionan como velada promesa de futuros placeres carnales... Humo blanco y copioso que escapa por la boca entreabierta en un eterno y mudo jadeo; manos que trazan delicados arabescos en el vacío sujetando su pequeño objeto de placer.

     A veces, algo tan simple como el fumar se convierte en todo un rito sensual y provocador, como tantas cosas que por cotidianas no damos mayor importancia, un gesto, una mirada, un leve suspiro, una pose... Incitación para unos, sensualidad cotidiana o fetiche sagrado para otros.

     Me gusta fumar, me gusta verla fumar, sobre todo cuando su fondo trasciende al mero acto de exhalar humo y se convierte en el más inocente de los vicios confesables.


















1 comentario:

  1. ¡Cómo he disfrutado con estas fotos! Muchísimas gracias por regalármelas a los ojos.
    A mi también me gusta verte fumar.
    ...desde siempre.

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